Disfruten de esta bella lectura…

En larguísimos túneles  sombríos
duermen las niñas alineadas como botellas de champaña.
Los  maléficos ángeles del sueño  las repasan en silencio.

Golosos catadores, prueban una por una las almas en agraz
les ponen sus gotas de alcohol o de acíbar, sus granos de azúcar.

Así se van yendo por su lado las brutas, las damiselas y las dulces
un día todas burbujeantes  y núbiles.
A  las mas exaltadas les aseguran el tapón  de corcho  con alambres,
para sorprender a los ingenuos de la noche del balazo.

Viene luego la promiscuidad de los brindis,
conforme van saliendo las cosechas al mercado.
Hay que compartir el amor, porque es una fermentación morbosa,
se sube pronto a la cabeza y nadie puede consumir una mujer entera.

¡Kalenda Maya¡ La fiesta  continúa, mientras ruedan por el suelo las botellas vacías.

Sí, la fiesta continúa en la  superficie.
Pero allá, en las profundidades del sótano,
sueñan las niñas con funestas alegorías preparadas por espíritus malignos.
Silenciosos  entrenadores las ejercitan con sabios masajes,
las incitan en equivocados juegos, pero sobre todo,
les oprimen el pecho hasta asfixiarlas, para que puedan soportar  el peso de los hombres y siga la comedia, la pesadilla del cisne tenebroso.

JJ Arreola.